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La palabra troglodita tiene un significado muy específico en nuestro lenguaje y sirve para referirse a ese tipo de persona de aspecto descuidado, de carácter algo huraño, un poco salvaje y asociado a la vida en cavernas. También es el término coloquial para referirse a los primeros humanos de la prehistoria. De ambas interpretaciones podemos extraer en común que las cuevas son el hábitat natural que el imaginario popular refiere para este tipo de seres y uno de los que mejor los describe. Es este punto el que nos ha llamado la atención a la hora de redactar este artículo pues debe ser el único contenido semántico que la palabra ha conservado que realmente se corresponde con la realidad de su origen.

Los troglodytai, cuyo significado es habitantes de las cuevas o moradores de las cuevas, eran un pueblo del margen oriental del Valle del Nilo que deambulaban por un vasto territorio desértico entre dicho valle y el Mar Rojo. Una región que comprendía desde la ciudad de Berenice Troglodytica, en el Alto Egipto, hasta la actual Somalia. Era una zona montañosa, muy rica en minerales y desde los primeros momentos de la civilización egipcia se tuvo conocimiento de ellos debido a las expediciones militares y mineras que los faraones organizaban. Debido al carácter nómada de estos pueblos, el conocimiento que se tiene de ellos es muy escaso, limitado a escasas referencias muy tardías de autores clásicos, pero se supone que debieron desallorrar un estilo de vida muy parecido a los Afar de Eritrea, los Tubu de África Centra o, incluso, los Tuareg del Sahara; con quienes se les ha intentado establecer relaciones de parentesco.

  • Hipólito de Roma en su Chronicon del año 254 identificó a los troglodytai con los descendientes del país de Put.
  • Heródoto se refirió a ellos como un pueblo que era hostigado por los Garamantes (pueblo sedentario del litoral nororiental africano). Los describe como los corredores más rápidos de todos los humanos conocidos y que comían serpientes, lagartos y otros reptiles. Su idioma no le pareció a ninguno que él conociese y sonaba como los chillidos de los murciélagos.
  • Estrabón, en su Geografía, menciona la tribu Troglodytae viviendo junto a los Crobyzi en Escitia Menor, cerca de la cuenca fluvial del Danubio y las colonias griegas de Callatis y Tomis.
  • Flavio Josefo alude a un lugar que él llama Troglodytis cuando discute acerca del Génesis.

Obviamente, al igual que el término ha llegado hasta nuestros días, pese a un cambio de connotación, los escritores e historiadores de la antigüedad también lo usaron para referirse a poblaciones de otros lugares que tenían los mismos hábitos y semejantes estilos de vida.

Situación aproximada de Berenice Troglodytica
Situación aproximada de Berenice Troglodytica

No obstante, la importancia de esta región alcanzaría su punto más álgido al final de Egipto como reino independiente, durante el mandato de los Ptolomeos. Berenice Troglodytica fue una fundación de nueva planta del faraón Ptolomeo II (285-246 ANE) aunque probablemente existiera algún poblado en los alrededores. Está situada a 825 km. al sur de Suez y a 260 km. de Asuán. Fue nombrada Berenice en honor a la madre del faraón seguido del topónimo de la región.

Fue una ciudad bastante famosa y próspera en la antigüedad pese a que luego haya quedado relegada al olvido. Su riqueza se debía a las minas de su entorno y a su gran puerto comercial que conectaba Egipto con la península arábiga y el indostán. De hecho, éste fue el principal motivo de la elección de este lugar para su emplazamiento. Los Ptolomeos -como buenos descendientes de griegos que eran- pretendían controlar el monopolio del comercio marítimo en el Mar Arábigo así como lo habían hecho durante siglos en el Mediterráneo. Si algo se había caracterizado la civilización egipcia indígena era por su total nulidad en todo lo referente al exterior, tanto militarmente (salvo contadas excepciones) como en lo comercial, a lo que recurrieron siempre a asociaciones con pueblos comerciantes como los fenicios. Debido a esto, cuando los Ptolomeos consiguieron afianzar su poder en Egipto se encontraron con una total carencia de puertos en la costa del Mar Rojo que tuvieron que paliar con fundaciones de ciudades por todo su litoral, como Berenice.

El yacimiento de Berenike fue excavado en 1994 por un equipo de la Universidad de Delaware dirigido por el Prof. Steven E. Sidebotham quienes se encargaron de sacarlo a la luz y, posteriormente, en 2008 por un equipo de la Universidad de Varsovia cuyos trabajaos en el lugar aún prosiguen.

Sobre todo se han encontrado multitud de restos que conectan el comercio de Egipto con el del Valle del Indo, de la cultura Tamil y Jaffna.

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