Navegación en el Mediterráneo

Desde una época muy temprana se accede a la navegación de cabotaje por el mediterráneo, con el descubrimiento de las corrientes y de los vientos se dieron cuenta de que fácilmente podrían regresar al este europeo. No obstante sólo podemos hablar de descubrimiento de una nueva ruta comercial cuando la expedición realiza el viaje de vuelta, cuando se puede dar a conocer de la existencia de nuevos pueblos. Los puntos negros son aquellas zonas del Mediterráneo desde las que no se divisa tierra firme. Son muy escasas ya que la costa de este mar es muy accidentada, tan sólo el norte de África es llano.

Mapa con las rutas comerciales en el Mediterráneo durante el Bronce Final

Mapa con las rutas comerciales en el Mediterráneo durante el Bronce Final

Se conocen bastante bien los barcos, gracias a sus representaciones en las cerámicas o a los exvotos con forma de barco. También se han encontrado representaciones locales en abrigos y cuevas desde los que se podía apreciar claramente el estrecho de Gibraltar. Son canoas que con el tiempo van evolucionando, en torno al 2000 ANE incorporaron la vela rectangular, pero continuaron siendo a remo. Hasta la aparición de la metalurgia no se puede cortar la madera de un modo adecuado para la construcción de grandes navíos. Solían tener la proa levantada con una insignia (generalmente un ojo) y en la popa se colocaban cabezas de animales a modo de ariete. Con el tiempo las proas se van personalizando, llegando a ser utilizados para conocer la procedencia del barco. Al ser embarcaciones de poco calado, necesitaban de un estabilizador o quilla para no ir a la deriva del viento y poder avanzar en la dirección deseada.

Los hypois fueron un tipo de embarcación fenicia adaptada por los gaditanos que tenía un mascarón con forma de caballo.

Las embarcaciones no eran muy complejas pero sí lo era el conocimiento, heredado de una tradición y una práctica milenaria, de los vientos, mareas y climatología. La larga navegación se cortaba entre los meses de octubre y marzo ya que era el periodo de grandes tormentas en el Mediterráneo. Solían llevar pájaros y monos para saber en que dirección quedaba tierra firme y corregir el rumbo en caso de ser necesario. Se orientaban gracias a la astronomía, ya que la brújula no aparece hasta época medieval. La cartografía celestial había sido desarrollada por los sacerdotes orientales y por ello además de su utilidad técnica también se consideraba que los dioses acompañaban a los navegantes en sus viajes. Los marineros llevaban exvotos que depositaban a lo largo de toda la costa para llegar a buen puerto  y en la cerámica, dioses y representaciones de viajes aparecen ligados. Además cuando se encontraba un emporio productivo se generaba toda una literatura de monstruos y mitos con la única finalidad de proteger el monopolio de esa ruta comercial.

Toda empresa colonial o comercial debía gozar del favor de los dioses por lo que la visita a los oráculos era obligada. Centros de culto como Delfos se convirtieron de ese modo en acaparadores de un saber panmediterráneo en todo lo que concernía la navegación.

Divinidades de la navegación:

  • Fenicios: Isis marina
  • Griegos: Atenea
  • Romanos: Venus marina

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